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Claves sobre la hipnosis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Julio Cesar Pantoja   
Viernes, 08 de Mayo de 2009 15:25

El pasado día 4 de mayo pudimos asistir a una interesantísima tertulia-conferencia que presentó en la cueva de la librería Hojablanca, el profesor universitario y escritor Fernando Ruiz de la Puerta, impartida por el doctor y jefe de departamento del hospital de parapléjicos de Toledo, Don Eduardo González García de Paso, que durante algo más de una hora y media, nos presentó su experiencia a cerca de la hipnosis clínica.

Los antecedentes de la hipnosis actual hay que buscarlos en lo que se vino a definir como mesmerismo o magnetismo animal.

Fernando Ruiz de la Puerta (izda.), Doctor Eduardo González García (centro) y Julio Cesar Pantoja en la cueva de la librería Hojablanca.El mesmerismo, también conocido como la doctrina del «magnetismo animal», se refería a un supuesto medio etéreo o fluido magnético que forma parte de todas las formas tanto animadas como inanimadas, una sustancia homogénea primordial,  que se podía canalizar a los enfermos para su curación, postulado como agente terapéutico por primera vez en el mundo occidental por el médico alemán Franz Mesmer (1733-1815).

 

Sin embargo con el paso del tiempo se observó que realmente el agente decisivo para la curación no era el dominio de esa fuerza etérea, sino que estaba condicionada al sujeto que practicaba el experimento, al hipnotizador, y que este era el que realmente condicionaba el éxito de la sesión y de sus efectos, hubo por lo tanto un giro copernicano y una nueva conciencia para comprender lo que seria más tarde la hipnosis moderna.

Podemos definir la hipnosis como el método seguido para provocar un estado psico-físico diferente al de vigilia y al del sueño profundo, producido mediante influjo personal o por aparatos adecuados, con el cual conseguimos diversos objetivos en general de uso terapéutico. La hipnosis funciona en este estado alterado de conciencia para que el operador por medio de sugestiones oriente los pensamientos y las conductas una vez se recupere la consciencia total.

Para el doctor González la hipnosis clínica ha sido una herramienta muy eficaz a la hora de curar o al menos mitigar algunas dolencias y enfermedades que tuvo que tratar en su extensa carrera como jefe de departamento del hospital de parapléjicos en Toledo. Este magnífico profesional nos confiesa que la salud es una cuestión de confianza. Antes se separaban las enfermedades psíquicas de las somáticas, ahora se considera que toda enfermedad es psicosomática.

Hay tres niveles dentro de la hipnosis: trance ligero, medio y profundo. Para que la hipnosis pueda desplegar todos sus efectos favorables se ha de llegar al trance profundo.

Lo más importante para los efectos de la hipnosis es la predisposición del que va a ser hipnotizado. Si un sujeto no quiere ser hipnotizado no se logrará ningún avance.

Para saber si un sujeto es susceptible de ser hipnotizado, se le somete bajo estado de relajación, a diversos ensayos tales como la prueba del péndulo: el sujeto mantiene la mano quieta sujetando por un hilo un objeto tipo llave o anillo y se le dice que poco a poco se moverá, el sujeto de forma subconsciente moverá la mano para que el péndulo se agite; movimiento de cuerpo oscilante: el cuerpo del sujeto se mueve de un lado a otro; el nudo de manos: se le hace entrelazar los dedos de las manos al sujeto y se le dice que no puede separarlas; catalepsia bucal: se tiene la sensación de que la lengua se hincha y no se puede hablar.

Una vez se considera que el sujeto es apto se pasa a las técnicas para hipnotizar, algunas de ellas son:

-Voz algo más baja de tono de lo normal y ralentizar la velocidad del habla.
-Palabras de estímulos positivos, nunca se han de dar sugestiones negativas, no hay que decir no…, nunca…, o palabras como dolor, malo, negativo, etc. El hipnotizador ha de seguir un lenguaje que estimule el bienestar y utilizará siempre palabras y expresiones tales como te vas a sentir bien, estás muy a gusto y tranquilo, sientes un gran bienestar, etc.
-Frases repetitivas: es muy importante tener cierta cadencia monótona en la comunicación de la información que se da para que esta sea monocorde y repetitiva y así favorezca el proceso hipnótico.
-La fijación de un objeto preferiblemente brillante a unos 20 cm por encima de la altura de los ojos.
-La levitación manual: con los brazos extendidos, al sujeto se le indica que ha de concentrase (fijar la atención) en uno de sus brazos y visualizarlo para que tenga la sensación de que el brazo no pesa nada y que poco a poco se va elevando, que puede flotar. Luego esta sensación se hace extensible a todo el cuerpo.
-Catalepsia rígida del brazo: es como el anterior pero el estímulo nos comunica que el brazo pesa mucho y que poco a poco se cae.
-Catalepsia rígida de párpados: los párpados caen y pesan tanto que es imposible volver a abrirlos.
-Preguntas con respuestas lentas: Una de las pruebas que realiza el doctor es realizar preguntas, si las respuestas son lentas entonces se entiende que el sujeto está en trance hipnótico.
-Estímulo signo-señal: al sujeto se le da la orden de que realice alguna cosa y responde favorablemente.

Una vez que el sujeto está hipnotizado, se le hace vivir una experiencia para saber cuál es el mal que le aqueja y si ya se sabe, aplicará sugestiones positivas para lograr la cura o mejora del elemento que perjudica al paciente.

Llegados a este punto, uno de los métodos utilizados  es hacer vivir al sujeto bajo hipnosis una ficción como si estuviera en un teatro y él fuera el protagonista de la obra (alegoría de su propia vida), y se le hace que explique todo lo que vea y experimente en esa función reorientando la experiencia para lograr los objetivos propuestos.

El Doctor González nos confesaba que con la hipnosis se puede curar casi cualquier dolencia.

Con sugestiones hipnóticas se puede provocar tanto un efecto sintomático como etiológico, esto es, curar tanto un síntoma como el origen del mal o dolencia respectivamente. Así nos confesaba que bajo hipnosis el sujeto corta la comunicación que hay entre el cerebro y el miembro o parte dolorida para que el estímulo no llegue a la zona afectada.

Además afirmaba que bajo hipnosis el sujeto no suele mentir y el cerebro segrega endorfinas, lo cual provoca que la hipnosis sea una experiencia agradable.

Habló también que la técnica de  autohipnosis nos ayuda a relajarnos, pero que llega un momento en el que el sujeto se duerme y no pasa del grado de trance medio. Siempre se requiere un operador-hipnotizador externo para llegar al grado profundo de la hipnosis y conseguir así todos sus efectos.

Para finalizar, el Doctor afirmó que la hipnosis puede ser explicada perfectamente por el efecto de la Psicoplasia, que es el conjunto de cambios orgánicos que subyacen a toda actividad psíquica y que forman parte constituyente de la misma.

La hipnosis, hoy en día utilizada en muchos hospitales como método eficaz para mitigar o anular determinadas dolencias y enfermedades, sigue siendo un campo que consideramos no sólo fascinante sino que está en proceso de convertirse en la herramienta para muchos remedios tanto físicos como psíquicos. Desprovista ya de ese halo de extrañeza que protagonizó su descubrimiento y primeras aplicaciones, es un método terapéutico que recomendamos su práctica para descubrir las capacidades que habitan en cada uno de nosotros y así descubrir los beneficios que puede provocar su propia mente, porque… ¿Que mayor y misterio y grandeza que nuestra propia psique?